Tener a mano un desfibrilador externo semiautomático o DESA puede ayudarnos a evitar la muerte.

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Cómo se usa un desfibrilador externo semiautomático

Un desfibrilador externo semiautomático (DESA) ayuda a recuperar las constantes vitales después de una parada cardiorrespiratoria mediante una descarga eléctrica. Incluso puede evitar la muerte súbita tras un infarto. Pero, ¿cómo se usa?

A consecuencia de la ausencia de actividad eléctrica del corazón, también conocida como asistolia, especialmente en casos de arritmias muy graves como la fibrilación ventricular, podemos sufrir una parada cardiorrespiratoria o infarto. Tener a mano un desfibrilador externo semiautomático o DESA puede ayudarnos a evitar la muerte. Eso sí, siempre y cuando sepamos cómo se usa adecuadamente.

Antes que nada debemos saber que el término desfibrilación hace referencia a una aplicación brusca y breve de una descarga eléctrica de alto voltaje para detener y revertir las arritmias cardiacas rápidas como son una taquicardia ventricular sostenida o una fibrilación ventricular.

Son situaciones donde el número de latidos cardiacos aumenta en exceso e incluso se produce una actividad eléctrica desorganizada ya que alguna zona del corazón dispara impulsos de forma descontrolada y que no son efectivos produciendo una inestabilidad hemodinámica o deterioro de los signos vitales pudiendo provocar dicha parada cardiorrespiratoria o infarto. El choque eléctrico del desfibrilador lo que hace es detener la arritmia permitiendo salvar la vida del afectado.

¿Cómo se usa un desfibrilador externo semiautomático o DESA? Primero y antes de utilizarlo debemos de asegurarnos de si la persona está realmente inconsciente, si tiene pulso y respira. Una manera de comprobarlo es acercarte  a su boca y comprobar si se oye el ruido de su respiración y observar si se hinchan sus pulmones.

Rápidamente comprobaremos también que la persona no esté al lado de ningún metal e iniciaremos el uso del desfibrilador externo semiautomático (DESA). Lo que debemos hacer es elevar la barbilla e inclinar la cabeza hacia atrás del paciente. Subiremos la camiseta y colocaremos los parches con los electrodos del desfibrilador en el pecho desnudo. El DESA analizará el estado cardíaco del paciente e indicar si es necesario utilizarlo.

Sin que nadie le toque, aprieta el DESA para la primera descarga que, además, te irá mostrando cómo iniciar las maniobras que debes seguir para reanimar al afectado. Es importante efectuar varias presiones fuertes en el pecho donde se encuentran los parches. Después de hasta 30 compresiones, es importante insuflar aire dos veces en su boca.

En ese momento, el desfibrilador externo semiautomático (DESA) volverá a hacer un análisis cardíaco de la persona, que dirá si es necesario volver a realizar dicha operación. Y es que, como hemos mencionado anteriormente, esa descarga eléctrica puede volver a reactivar el corazón del afectado y, por ende, salvarle la vida. Siempre espera, por supuesto, a que lleguen los servicios de urgencia médica.

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