La vitamina D-3 es una versión de la vitamina D. Se produce en nuestro cuerpo cuando se expone al sol.

Como el sol nos ayuda a revertir los daños cardiovasculares

Un reciente estudio publicado en International Journal of Nanomedicine liderado por científicos de la Universidad Estatal de Ohio en Columbus (EE. UU.), ha identificado por primera vez el papel de la «vitamina del sol» en la preservación de la salud cardiovascular.

La vitamina D-3 es una versión de la vitamina D. Se produce en nuestro cuerpo cuando se expone al sol. En este estudio se ha podido identificar a través de nanosensores los mecanismos moleculares que la vitamina D-3 puede desencadenar en el endotelio. Nuestro sistema circulatorio está recubierto del endotelio, que hasta ahora se creía que era «inerte» y sin función asignada.

El endotelio es un elemento clave en las enfermedades circulatorias y afecta a la presión arterial alta, la resistencia a la insulina, la diabetes, el crecimiento tumoral o la aterosclerosis.

El estudio

En el estudio también se concluyó que las personas que habían sufrido un ataque cardíaco, presentaban una deficiencia notable en vitamina D-3. No significa que necesariamente una persona con falta de esta vitamina vaya a sufrir un ataque, pero si aumenta las posibilidades de tenerlo. Estar provisto de esta vitamina mejora su predisposición a la recuperación.

Según el comportamiento observado con nanosensores dentro del sistema circulatorio, la vitamina D-3 ayuda a la creación de óxido nítrico, una molécula que ayuda al control del flujo sanguíneo y entorpece la formación de coágulos en el sistema circulatorio.

También se ha podido comprobar la reversión de daños del sistema circulatorio utilizando únicamente  vitamina D-3 sin necesidad de crear nuevos medicamentos.

Podemos encontrar vitamina D-3 tanto en huevos como en pescado azul.

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